SOCIALISTAS A TRAVÉS DE GENERACI ONES NECESITAMOS HABLAR

Me uní a DSA con 19 años (divulgación completa: tengo 36 años ahora) por la supuesta frase de
Eugene Debs: “un socialista no organizado es una contradicción en términos.” Lo consideré una obligación moral, no una decisión estratégica. La organización no tenía más de 5.000 miembros y no tenía ninguna presencia nacional visible.

Como miembro y en ese momento un empleado de Jóvenes Socialistas Democráticos (ahora YDSA) en los últimos años del segundo mandato de George W. Bush, lo encontré desmoralizante intentar reclutar estudiantes para una organización que parecía no tener miembros bajo de 40 años en sus secciones fuera del campus. ¿Cómo no se podía pensar en salir para unirse a una organización más grande? Afortunadamente, algunos de nosotros sí nos quedamos para mantener una estructura que acogería una ola de nuevas camaradas energizada por la primera campaña presidencial de Bernie Sanders y la elección de Donald Trump. De la noche a la mañana, me pareció, mi pequeño grupo y yo nos convertimos de ser la “generación del futuro” del nuestro proyecto socialista a ser parte de la categoría casi vieja. Esta nueva energía ha dado a DSA una capacidad y influencia que no habíamos experimentado desde hace décadas. Desde ver nuestras contribuciones del Comité de Acción Política devueltas por candidatos temerosos de ser llamados socialistas, nos hemos convertidos en una organización cuyos avales se buscan. Desde reclutar unas pocas personas para estar en piquetes, DSA ahora orienta y entrena líderes de base, formando el futuro de unionismo
democrático.

La Izquierda Estadounidense pasó a través de una transición demográfica similar hace más de 50 años, y no terminó bien en relación con el trabajo intergeneracional. (Véase historias de los Estudiantes para una Sociedad Democrática y la Nueva Izquierda.) De lo que se puede llamar “las cenizas de los viejos,” nuestra organización se fundó por una fusión en 1982 del Comité de la Organización Socialista Democrática (DSOC) y el Nuevo Movimiento Americano (NAM). Ambas formaciones eran dominadas por la juventud y cambiaron la manera de que los socialistas movilizaron este país. DSOC se separó de la estrategia de construir un partido independente, intentando construir un nexo entre labor, movimientos sociales, y el ala izquierda del partido Democrático. Activistas más jóvenes se unieron a DSOC a principios de los años 70, mientras que el partido Socialista se dividió en 3 grupos diferentes. DSOC ayudó a elegir socialistas en la línea del partido Democrático, introdujo a los jóvenes a la tradición socialista en el movimiento laboral, y promovió la solidaridad internacional con el movimiento de democracia de Sudáfrica y la Izquierda Americana Latina.

La juventud era aún más central en el Nuevo Movimiento Americano que emergió en los años 70 del Estudiantes para una Sociedad Democrática (SDS) destrozado. NAM estaba compuesto principalmente por los graduados de la Nueva Izquierda. Presionaron para formar grupos de campus que incluyeron profesorado y obreros, en vez de grupos estrechos de estudiantes. Los miembros baby boomers de NAM eran unos de los primeros luchadores por un feminismo socialista que desafió el dominio masculino en la organización. Esta tarea es de verdad incompleta, pero sus esfuerzas son un legado duradero y una base para abordar el racismo y sexismo institucionales y la heteronormatividad en los sitios socialistas.

Recientemente, como parte de una investigación para el Fonda de DSA, hablé con unos ex miembros del ala juvenil de DSA. En los cientos de entrevistas y encuestas de los miembros de la sección de la juventud de DSOC y DSA de 1970-1980+, en adición de los activistas de NAM, muchos citaron la tutoría como una de sus memorias más preferidas de aquellos tiempos. La Izquierda Vieja y la Izquierda Nueva aprendieron de los errores hechos por SDS. Había un verdadero deseo de evitar esos errores y construir un espacio colectivo para la colaboración y el aprendizaje. Un alumno recordó haber hablado como un igual con el cofundador de la revista Dissent Irving Howe, pocos años después de haber recibido World of Our Fathers (El Mundo de Nuestros Padres) de Howe como un regalo de bar mitzvah.

Sin embargo, después de los años 90, a medida que crecían los miembros de DSA, la membresía se estancó, y para 2013 la edad promedio de los miembros era 67 años. Los miembros veteranos estaban tan felices de tener miembros jóvenes en la organización, y los jóvenes entonces tenían múltiples tutores de los cuales elegir. La tutoría proporcionó una fuente constante de información histórica, experiencia de organizar, y la sabiduría personal. Después de la elección de Donald Trump en 2016, la edad promedio bajó a 33 años. Dado que ahora hay más jóvenes que viejos en la organización, es difícil ofrecer la tutoría a todos. Sin un número igual de jóvenes y miembros mayores que permite el trabajo cooperativo entre generaciones, DSA corre el riesgo de repetir errores pasados. Se puede encontrar comités executivos de ramas de DSA sin nadie con más de 35 años o que era miembro antes de 2016. Nuestro Comité Político Nacional (NPC) no tiene casi nadie del DSA que existía antes de la campaña de Bernie Sanders en 2016. Sin equilibrio generacional en el liderazgo en y fuera del NPC, la memoria institucional no puede compartirse.

La gente con experiencias diferentes en el socialismo debería tener la oportunidad de conocerse, hablar, y aprender el uno del otro. Por ejemplo, algunas ramas han empezado ofrecer talleres tecnológicos para sus miembros. Por la pandemia, grupos escolares en línea han permitido a la gente reunirse por la red cuando quizás no hubiera viajado a otro sitio para asistir en vivo en un evento. Sin embargo, necesitamos más intercambios planificados entre las camaradas de edades diferentes.

Uno de los programas más exitosos en mi tiempo como organizador de YDSA fue nuestro retiro de liderazgo intergeneracional de verano bienal. Los líderes de YDSA y DSA se juntaron para leer textos socialistas históricos, compartir historias, y partir el pan. Muchos de los líderes de YDSA que asistieron se quedaron para construir DSA. Estas conferencias les demostraron que un compromiso de por vida era una opción real. Los miembros más viejos aprendieron sobre nuevos estilos de organizar. Las convenciones de DSA presentaron paneles con socialistas de cada década que hablaron sobre sus compromisos.

Compartir conocimientos y experiencias es una calle de doble sentido. Los miembros más nuevos pueden aprender de los que están desde mucho tiempo, y los más viejos pueden aprender sobre el acto de organizar en el siglo 21. DSA se pondrá más fuerte por esto..